Entiendo de dónde viene esa frase. La he usado, la he defendido y la seguiré defendiendo en muchos contextos. Pero también me parece que se ha convertido en un escudo para no analizar nada. Porque una cosa es defender la autonomía de una mujer y otra muy distinta es usar esa autonomía para cerrar la crítica sobre cómo se sigue sexualizando el cuerpo femenino.
Esto me recuerda a la discusión de las tradwifes.
