jueves, 9 de abril de 2026

¿Separar la ficción de la realidad?

Holaap, otra vez yo.

Hoy quiero hablar sobre si realmente el argumento de “separar la ficción de la realidad” sirve o no. Esto es desde mi propia opinión y experiencias dentro del fandom del BL, aunque también puede aplicar en el GL o BG.

No es un secreto que desde siempre han existido historias con relaciones tóxicas, y más ahora que lo “soft” no vende tanto como lo explícito. He visto muchas discusiones y debates sobre este tema, especialmente en el contexto del BL.

Hace poco vi un video de un chico preguntando si era el único al que no le gustaban este tipo de tramas. Muchas personas respondieron que no, pero también hubo quienes dijeron “¿qué tiene de malo leer eso?”, solo para luego ser atacados con comentarios diciendo que era asqueroso o incorrecto.

Y aquí quiero dejar algo claro: entender por qué a alguien le gusta este tipo de contenido no es lo mismo que no poder criticarlo.

Personalmente, he intentado leer algunos manhwas de este estilo, pero muchas veces no puedo terminarlos por el rechazo que me generan. Y es ahí donde entra el argumento que más se repite: “hay que separar la ficción de la realidad, no afecta a nadie”.

Pero… ¿realmente es así?

Voy a poner un ejemplo claro: Jinx.

Para mí, es una obra claramente tóxica que no recomendaría como algo “bueno”. Simplemente está ahí, presente en el fandom. Desde que salió su último capítulo, he visto incontables comentarios en TikTok defendiendo a Jaekyung, y luego diciendo que no lo están justificando… cuando eso es exactamente lo que hacen.

Una cosa es bromear con que un personaje te parece atractivo o decir “ojalá cambie”, y otra muy distinta es empatizar genuinamente con actitudes que, objetivamente, son dañinas.

Además, siendo honesta, ni siquiera considero que Jinx sea una buena obra: los personajes son planos, la historia se siente estancada y después de más de 90 capítulos parece no avanzar.

También entiendo los típicos comentarios como:
“lee las etiquetas” o “si no te gusta, no lo leas”.

Pero ese tipo de respuestas solo limitan la conversación. Está bien consumir algo precisamente para poder analizarlo, cuestionarlo y formar una opinión propia. ¿Por qué incomoda tanto que alguien piense diferente?

Yo misma llegué a defender a Dan en comentarios, y cuando alguien me respondió, ni siquiera tenía argumentos sólidos para sostener su postura. Y ahí es donde está el problema.

¿Cómo podemos decir que sabemos separar la ficción de la realidad si, dentro de la propia ficción, muchas personas ni siquiera reconocen los red flags?

Porque si no puedes identificarlos en una historia… ¿qué te hace pensar que podrás hacerlo en la vida real?

Al final, creo que el problema no es consumir este tipo de contenido, sino la falta de pensamiento crítico al hacerlo. No todo se puede justificar con “es solo ficción”.

Yo también he leído BL (y otros géneros) con relaciones muy tóxicas. Y creo que hay una diferencia enorme entre:

Leer Killing Stalking (que es terror psicológico, no romance) y saber que todo está mal.

Leer Jinx donde la violencia se presenta con estética bonita y sin consecuencias reales para el abusador.

No es lo mismo. En el primer caso, la obra te incomoda a propósito. En el segundo, te invita a disfrutar de lo tóxico como si fuera romance.


✦ Conclusión

Al final, el problema no es la ficción en sí, sino cómo se consume. Decir que hay que separar la ficción de la realidad no debería ser una excusa para justificar lo injustificable, sino una forma de reconocer lo que está mal sin dejar de analizarlo.

También hay algo aún más preocupante: la cantidad de niñas que entran al fandom desde los 9, 10 o 11 años (un tema que definitivamente merece una entrada aparte). A esa edad, muchas veces no hay un pensamiento crítico desarrollado ni una claridad real sobre qué es tóxico y qué no.

Entonces, ¿cómo se supone que van a “separar la ficción de la realidad” si ni siquiera tienen las herramientas para hacerlo?

Y más aún cuando lo que ven son personas más grandes romantizando comportamientos dañinos y normalizándolos. Ahí es donde este argumento pierde completamente su sentido.

Porque consumir contenido tóxico solo “está bien” cuando eres capaz de reconocerlo como tal. Y si eso no pasa, entonces no estamos hablando de ficción inofensiva, sino de algo que sí puede influir más de lo que muchos quieren admitir.

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