A veces crecer no se siente como avanzar, sino como cargar preguntas demasiado grandes para nuestras manos.
He sentido el peso de las expectativas ajenas: lo que debería estudiar, en quién debería convertirme, cómo debería vivir mi vida. Como si mi valor dependiera de cumplir un guion que no escribí yo. Y cuando no encajaba en él, la duda aparecía de inmediato: ¿y si no soy suficiente? ¿Y si todos tienen razón y simplemente no tengo lo necesario?
Hubo un tiempo en el que esa tristeza se volvió muy profunda. No era solo estar desanimada o cansada; era una sensación constante de vacío y desgaste. Como si algo dentro de mí estuviera agotado. Podía seguir con la escuela, cumplir, responder, aparentar que todo estaba bien… pero cuando estaba sola, las cosas básicas se volvían pesadas. Comer, levantarme, moverme. No porque no quisiera, sino porque mi cuerpo parecía desconectado, como si todo requiriera una energía que no tenía.
Durante mucho tiempo tuve miedo de que todos me abandonaran. Me aferraba a las personas, a las expectativas, a las versiones de mí que creía que otros querían ver, porque pensaba que así evitaría quedarme sola. Pero con el tiempo entendí algo difícil: en ese intento por no perder a nadie, empecé a perderme a mí misma. Fui dejando de escucharme, de preguntarme qué quería yo, de reconocer quién era cuando nadie miraba. Y ahora estoy aprendiendo algo distinto — que no abandonarme a mí misma es una forma de cuidado, y quizá también el primer paso para construir relaciones y decisiones que nazcan desde lo auténtico, no desde el miedo.
Hoy, mirando atrás, entiendo algo que en ese momento no podía ver: sobrevivir también es una forma de fortaleza. Seguir adelante, incluso cuando no sabes hacia dónde, ya es resistencia. Haber atravesado esa tristeza y estar aquí escribiendo esto significa que algo dentro de mí nunca se rindió del todo, aunque no lo notara en ese entonces.
Tal vez crecer no sea tener todo claro, sino aprender a vivir con las preguntas sin dejar que te rompan.
Y por ahora, seguir aquí intentando es suficiente.
Escribir esto fue importante para mí.
Si te sentiste identificado, o simplemente quieres decir hola, estaré leyendo los comentarios con cariño.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario