miércoles, 1 de abril de 2026

El lado incómodo del BL

Como ya saben, llevo muchísimo tiempo leyendo yaoi (BL), y con los años he notado varias cosas que honestamente ya no puedo ignorar.

Primero, el odio hacia los ships gays que nacen de obras que en un inicio son hetero. Es curioso cómo funciona: cuando alguien que disfruta del BL crea un ship entre dos personajes, inmediatamente recibe hate. Pero al mismo tiempo, también atacan al personaje femenino que “interfiere” en ese ship.

Entonces… ¿cuál es el problema realmente?

He visto a muchas personas decir que esos ships están “forzados”, que los personajes “solo son amigos”. Y sí, a veces es cierto. Pero otras veces simplemente lo niegan porque no pueden ver una relación masculina con profundidad sin incomodarse. Y eso, aunque no quieran admitirlo, muchas veces viene de la homofobia.

Otro punto que me molesta profundamente es la transfobia dentro del fandom.

Cuando empecé a leer BL, sentí que mi forma de ver el mundo se expandió. Empecé a notar actitudes que antes pasaban desapercibidas, y una de ellas es esta obsesión con encajar todo en categorías rígidas.

Por ejemplo, cuando un personaje es trans, hay gente que dice:
“Entonces ya no es BL, es hetero”.

Y de verdad… qué pensamiento tan limitado.

Reducen todo a genitales, a si hay “dos hombres biológicos” o no, como si el BL fuera solo eso. Como si no fuera también identidad, emociones, relaciones, conflictos internos.

Esto lo noté aún más cuando vi discusiones sobre el manwha Boy Meets Girl, donde un personaje cambia de sexo por un hechizo. Entiendo perfectamente las críticas hacia la obra por lo tóxica que puede ser, pero lo que no me pasó desapercibido fue otra cosa:

muchos comentarios no criticaban la historia… criticaban el hecho de que ya no cumplía su “fantasía BL”.

Y entonces me hice una pregunta:
¿esto mismo pasaría con un chico trans?

La respuesta es sí. No en todos los casos, pero sí en muchísimos. Y eso deja ver que dentro del fandom hay más homofobia y transfobia de la que se quiere admitir.

Pero hay algo más que casi no se menciona, y es igual de incómodo: el estándar de belleza dentro del BL.

Porque no todas las relaciones son aceptadas de la misma forma. Parece que solo “funciona” cuando encaja en cierto molde: el chico alto, perfecto, casi irreal, junto al otro más pequeño y tierno. Una dinámica repetida hasta el cansancio.

Cuando los personajes se salen de eso, cuando se ven más reales o menos “perfectos”, la reacción cambia. Ya no es lindo, ya no es romántico. Se vuelve incómodo.

Y sí, eso también es una forma de rechazo.

Porque no es la relación lo que molesta, es que no cumple con lo que se considera atractivo. Como si el amor entre hombres solo fuera válido cuando se ve bien, cuando se adapta a una fantasía.

Incluso en los cuerpos se nota. El rechazo al vello corporal (hasta algo tan natural como el vello púbico) muestra qué tan lejos está esto de la realidad. Todo tiene que ser limpio, perfecto, idealizado.

Por eso, para mí, aprender a consumir de todo y dejar de juzgar desde esos estereotipos cambió completamente mi forma de ver el BL. Porque cuando dejas de buscar perfección, empiezas a encontrar algo mucho más real.

Y finalmente, algo que también me preocupa: en qué se está convirtiendo el BL actual.

Hoy en día, gran parte del contenido (especialmente en manwhas) gira alrededor del abuso, relaciones tóxicas, dinámicas dañinas disfrazadas de romance. A eso se le suman dibujos descuidados, personajes planos y tramas que no ofrecen nada más allá del shock o el morbo.

Y todo esto, lamentablemente, ha contribuido a que el BL tenga una mala fama dentro y fuera del fandom.

No digo que todo el BL sea así. Hay historias increíbles, profundas y bien construidas. Pero es innegable que existe una tendencia preocupante… una donde el fetiche pesa más que la representación.

Y creo que ya es momento de hablar de eso.

Algo que también me hizo cuestionar todo esto es el concepto de fujoshi y cómo muchas veces el BL termina siendo más un producto de consumo que una representación real.

El término fujoshi se usa para referirse a mujeres que consumen contenido de relaciones entre hombres, pero el problema no es el consumo en sí, sino cómo se consume. Porque no siempre se trata de interés por las historias o por la representación, sino por la fantasía que se construye alrededor de estas relaciones.

Muchas obras de BL no están hechas pensando en hombres gays, sino en mujeres que quieren ver ciertas dinámicas específicas. Por eso es tan común encontrar roles exagerados como el “dominante” y el “sumiso”, o personajes diseñados casi para cumplir fantasías más que para sentirse reales.

Incluso hay una tendencia a feminizar a uno de los personajes para hacerlo más “identificable”, lo cual termina replicando los mismos roles heteronormativos que, en teoría, el BL debería romper.

Y aquí es donde todo se conecta con lo que dije antes.

Porque cuando reduces una relación a quién es el “hombre” y quién es la “mujer”, o a quién “recibe” y quién “da”, ya no estás viendo una relación… estás viendo un fetiche.

También es importante notar que muchas veces no se explora a los personajes como individuos, sino únicamente dentro de la relación. Es decir, no importa quiénes son, qué sienten o qué viven fuera de eso; lo que importa es la dinámica entre ellos porque eso es lo que vende.

Y eso es fuerte, porque convierte algo que debería ser humano en algo consumible.

Además, este fenómeno no solo viene de los fans, sino también de las propias industrias. Hay animes y mangas que juegan con estas dinámicas para atraer público, insinuando relaciones que nunca se concretan, solo para mantener la atención y alimentar esa fantasía.

Entonces ya no es solo un problema del fandom… es algo que también está siendo explotado.

Pero tampoco todo es blanco o negro.

No todas las personas que consumen BL lo hacen desde el fetiche. Para muchxs, es una
forma de explorar emociones, identidad o simplemente disfrutar historias diferentes en un medio que muchas veces sigue siendo muy heteronormativo.

El problema empieza cuando se pierde el límite entre disfrutar una historia y reducir una realidad a una fantasía.

Porque al final, no se trata de dejar de consumir BL…
se trata de empezar a cuestionar desde dónde lo estamos consumiendo.

2 comentarios:

  1. Completamente de acuerdo, recientemente ví un video en el que pone a la mesa que el bl no busca representar, busca ser vendido principalmente para las mujeres y que el consumo siga sin dar una personalidad a los personajes o sin hacerlos demasiado profundos, sobretodo está muy sexualizado todo, lo que lleva a la exclusión de gente no hegemónica >︿<

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    1. Sí, justo. Y la verdad también me da un poco de tristeza, porque ahora muchas personas usan ese argumento para desmeritar todo el BL en general, y ya ni siquiera le dan oportunidad a las obras que sí están bien hechas o que intentan hacer algo diferente

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