Recuerdo que hace años la vi por primera vez y me gustó tanto que falté al siguiente día a la escuela solo para terminarla. En cuanto acabó, la volví a poner ese mismo día con mi mamá porque necesitaba saber qué opinaba. Siempre me da muchísima flojera terminar series, soy de las que deja todo a la mitad, pero con esta fue diferente. La he visto un montón de veces y ahora me tomé el tiempo de verla otra vez solo para escribir esta entrada. Así que sí, esto va a tener spoilers. Y es un poquito larga, pero prometo que vale la pena 😭
Cuando escuchas que existe una serie sobre un hombre embarazado, lo normal es pensar que será comedia absurda o que todo gira alrededor de una situación ridícula. De hecho, siento que muchas personas nunca le dieron una oportunidad por esa premisa. Pero después de verla entendí que el embarazo masculino nunca fue el verdadero tema. Es solo una excusa. Una herramienta para hacer que un hombre experimente una realidad que, durante siglos, ha recaído casi exclusivamente sobre las mujeres.
Kentaro Hiyama es un hombre (cisgénero y hetero) que cree que la vida es fácil si estás un paso adelante de lo que va a pasar. Aplica eso en la vida diaria y en su trabajo, e incluso presume de que basta con tratar bien a una mujer para que las cosas funcionen. Pero... ¿qué pasa cuando ocurre algo completamente improbable? Pues se embaraza 😆, qué noob. La serie nunca intenta explicar por qué algunos hombres pueden embarazarse. Simplemente acepta esa realidad y continúa. Al principio puede parecer raro, pero conforme avanzan los capítulos entiendes que buscar una explicación científica sería perder el punto. Lo importante nunca fue responder cómo ocurrió, sino preguntarse qué pasaría si un hombre tuviera que enfrentarse a todas las situaciones que normalmente viven las mujeres durante un embarazo.
Y créanme... la respuesta incomoda bastante.
La complicidad masculina y la "ceguera" cotidiana
Desde los primeros capítulos vemos que Kentaro no es un hombre machista en el sentido más evidente. Él no odia a las mujeres ni anda haciendo comentarios ofensivos todo el tiempo. De hecho, seguramente muchas personas dirían que es "uno de los buenos". Pero la serie demuestra que eso no siempre es suficiente.
Otro ejemplo clarísimo es cuando Kentaro va en el transporte público y no cede el asiento a una mujer embarazada porque ni siquiera se da cuenta de que está ahí, a pesar de que ella está jadeando del cansancio. Después, cuando él está embarazado, se da cuenta y cede el asiento. Los hombres no viven la vulnerabilidad física del embarazo, por lo que la fatiga y el dolor ajeno simplemente no existen en su radar... hasta que Kentaro lo sufre en carne propia. Creo que aquí la serie habla de algo muy importante: muchas veces ignoramos problemas simplemente porque nunca nos han tocado vivirlos. Durante años las mujeres han hablado del agotamiento físico que implica un embarazo y aun así muchas personas lo minimizan diciendo que "es algo natural". Sí, es natural, pero eso no significa que sea fácil.
El dilema del aborto y el egoísmo estructural
Uno de los temas más fuertes de toda la serie es el aborto. Kentaro no quiere seguir con el embarazo y quiere abortar, pues tiene una oportunidad muy importante en su trabajo y no puede descuidarla. Necesita la aprobación de Aki, la mujer con la que estuvo. Ella es solo una compañera pasajera con la que conecta; ambos saben sus prioridades, nada profundo como un amor pasional.
El momento cumbre feminista llega cuando se vuelven a ver para firmar el consentimiento. Aki le dice a Kentaro que esto es una oportunidad y que incluso le podría abrir más puertas en el trabajo. Kentaro se enoja diciendo que eso suena como todos los hombres patanes. Y aquí está la clave: esa ES la realidad de muchas mujeres. Para los hombres, el embarazo es algo ajeno: si la mujer lo tiene o no, ellos simplemente firman el papel y ya, o incluso tratan de convencerla para tener al bebé sin ponerse a pensar en las consecuencias. Abortar marca a la mujer de diferentes maneras, y si lo tiene, tendrá que dejar de trabajar, sumar los síntomas, y después criar a los hijos 24/7, pues mayormente las que se ocupan de la crianza y el hogar son las mujeres. La serie invierte este privilegio y muestra el shock de Kentaro al ser él quien recibe ese "consejo" oportunista.
La presión laboral y el "hombre proveedor"
Recuerdo perfecto la escena donde el jefe de Kentaro llama a tres empleados a cenar para platicar sobre el próximo trabajo. Uno de los trabajadores dice que se tiene que ir porque cuida a sus hijos, y Tanaba (ese típico hombre machista y sexista que cae mal) lo critica diciendo que suena bonito decir que cuidas a tus hijos, pero que no tienes ningún beneficio en el trabajo y pierdes oportunidades, y que el hombre es el que manda en la casa, no debería estar con sus hijos sino trabajando.
Cuando Kentaro empieza a ser dejado de lado por estar "enfermo", vive exactamente lo que viven las mujeres cuando piden permisos de maternidad o llegan embarazadas al trabajo: dejan de ser útiles, las desplazan y los hacen sentir innecesarias.
La comunidad y el alivio de no estar solo
De pronto surge la oportunidad y Kentaro se arriesga a ser el modelo de la publicidad. Recibe miradas y juicios, pero también encuentra a otros hombres como él. Se siente acompañado y decide no abortar. Aki acepta criar al niño, e incluso van juntos a las citas médicas donde le dicen el sexo del bebé. Deciden no casarse, aunque lo normal sería hacerlo... pero ¿Qué de normal hay en esta situación?
El amigo de Kentaro sufre un aborto espontáneo. Su esposa le dice que está aliviada porque a su hijo le hacían burla por tener un padre embarazado, aunque se siente culpable por sentir alivio mientras su marido está destrozado. Es una situación tan triste y contradictoria. Esto visibiliza el duelo masculino, pero también la presión social absurda que recae incluso sobre los hijos. Al final, ese amigo fue el primero con el que Kentaro pudo compartir su experiencia y sentirse acompañado.
El peso de la vergüenza y el legado paterno
Kentaro se entera de que su papá también fue un hombre embarazado, que en realidad está vivo, pero que abandonó a su hijo por la vergüenza, el asco que sentía de sí mismo y por cómo lo juzgaban. Kentaro logra pasar tiempo con él y se sintió muy lindo eso... aunque después su padre estafó a parte de la comunidad de hombres embarazados y por eso la prensa buscaba sin cesar a Kentaro.
Y aquí llega una de las frases que más me marcó. Tanabe (el machista de turno 😒) le dice a Kentaro que tiene suerte, que por decir cualquier cosa todos le dan la razón aunque sea algo obvio. Kentaro le responde que esa es la muestra de cuán ignoradas han sido las mujeres. Y Tanabe sentencia: "El embarazo ahora hace feminista a todos".
Eso no significa que Kentaro entienda por completo lo que significa ser mujer. Nunca podrá hacerlo. Pero sí comprende una pequeña parte del peso que muchas han cargado durante generaciones.
El final y el manga
Pero bueno, todo se resolvió. Kentaro tuvo a su bebé, Aki tuvo que trabajar en Singapur, pero aún así pudieron hacer una dinámica que pudiera funcionar. Es un final esperanzador, pero no endulzado.
Reflexión final
Al final entendí que "El embarazo de Kentaro" nunca trató sobre un hombre embarazado. Trató sobre mujeres. Sobre todo aquello que muchas veces damos por sentado porque siempre ha recaído sobre ellas. Sobre cómo cambia la forma en que la sociedad te trata cuando eres tú quien está embarazado. Sobre las oportunidades laborales que desaparecen. Sobre la carga invisible de los cuidados. Sobre el doble estándar. Sobre la falta de empatía. Y sobre cómo muchas personas solo comienzan a escuchar cuando quien habla es un hombre.
Por eso siempre me da un poco de tristeza cuando alguien reduce esta serie a "la del hombre embarazado". Porque sí, esa es la premisa, pero nunca fue el mensaje. El verdadero mensaje es preguntarnos por qué necesitamos imaginar a un hombre viviendo estas situaciones para empezar a reconocer todo lo que las mujeres llevan diciendo desde hace tanto tiempo.
Así que ya saben, no vengan a decir que es solo una serie rara de Netflix. Es una crítica social disfrazada de comedia, y ojalá todos los hombres tuvieran que verla para entender aunque sea una pizca de lo que significa ser mujer en este mundo.
Buenoop, si llegaron hasta acá me gustaría saber su opinión o qué les gustaría que escribiera en mis siguientes entradas (Ya no tengo ideas 🥲). Los leo!
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