viernes, 24 de julio de 2026

¿Por qué necesitamos que un hombre se embarace para escuchar a las mujeres?



Holaaap, hoy les voy a hablar sobre una de mis miniseries favoritas: "El embarazo de Kentaro".
Recuerdo que hace años la vi por primera vez y me gustó tanto que falté al siguiente día a la escuela solo para terminarla. En cuanto acabó, la volví a poner ese mismo día con mi mamá porque necesitaba saber qué opinaba. Siempre me da muchísima flojera terminar series, soy de las que deja todo a la mitad, pero con esta fue diferente. La he visto un montón de veces y ahora me tomé el tiempo de verla otra vez solo para escribir esta entrada. Así que sí, esto va a tener spoilers. Y es un poquito larga, pero prometo que vale la pena 😭

Cuando escuchas que existe una serie sobre un hombre embarazado, lo normal es pensar que será comedia absurda o que todo gira alrededor de una situación ridícula. De hecho, siento que muchas personas nunca le dieron una oportunidad por esa premisa. Pero después de verla entendí que el embarazo masculino nunca fue el verdadero tema. Es solo una excusa. Una herramienta para hacer que un hombre experimente una realidad que, durante siglos, ha recaído casi exclusivamente sobre las mujeres.

Un Hombre que se enfrenta a lo "imposible"

Kentaro Hiyama es un hombre (cisgénero y hetero) que cree que la vida es fácil si estás un paso adelante de lo que va a pasar. Aplica eso en la vida diaria y en su trabajo, e incluso presume de que basta con tratar bien a una mujer para que las cosas funcionen. Pero... ¿qué pasa cuando ocurre algo completamente improbable? Pues se embaraza 😆, qué noob. La serie nunca intenta explicar por qué algunos hombres pueden embarazarse. Simplemente acepta esa realidad y continúa. Al principio puede parecer raro, pero conforme avanzan los capítulos entiendes que buscar una explicación científica sería perder el punto. Lo importante nunca fue responder cómo ocurrió, sino preguntarse qué pasaría si un hombre tuviera que enfrentarse a todas las situaciones que normalmente viven las mujeres durante un embarazo.

Y créanme... la respuesta incomoda bastante.

La complicidad masculina y la "ceguera" cotidiana

Desde los primeros capítulos vemos que Kentaro no es un hombre machista en el sentido más evidente. Él no odia a las mujeres ni anda haciendo comentarios ofensivos todo el tiempo. De hecho, seguramente muchas personas dirían que es "uno de los buenos". Pero la serie demuestra que eso no siempre es suficiente.

Hay una escena donde, durante una junta de trabajo, varios compañeros empiezan a hacer comentarios sobre el cuerpo de la modelo que aparecerá en una campaña publicitaria. Todos se ríen. Kentaro también. La única persona incómoda es la única mujer presente. Kentaro dice algo como: "Oye, no te rías, ella es la única que no se está riendo". Sus compañeros hacen las típicas bromas de "denunciarlo" o "¿Acaso tú no ves también a los hombres de los anuncios?". Esa escena me gusta muchísimo porque muestra una forma de machismo que muchas veces pasa desapercibida. Kentaro no hizo el comentario sexista, pero tampoco lo cuestionó. Se rió junto con los demás. El feminismo habla mucho de esto: el problema no es únicamente quien discrimina de forma abierta, sino también quienes permiten que esas conductas se vuelvan normales porque "solo era una broma". El silencio también mantiene esas dinámicas.

Otro ejemplo clarísimo es cuando Kentaro va en el transporte público y no cede el asiento a una mujer embarazada porque ni siquiera se da cuenta de que está ahí, a pesar de que ella está jadeando del cansancio. Después, cuando él está embarazado, se da cuenta y cede el asiento. Los hombres no viven la vulnerabilidad física del embarazo, por lo que la fatiga y el dolor ajeno simplemente no existen en su radar... hasta que Kentaro lo sufre en carne propia. Creo que aquí la serie habla de algo muy importante: muchas veces ignoramos problemas simplemente porque nunca nos han tocado vivirlos. Durante años las mujeres han hablado del agotamiento físico que implica un embarazo y aun así muchas personas lo minimizan diciendo que "es algo natural". Sí, es natural, pero eso no significa que sea fácil.

El dilema del aborto y el egoísmo estructural

Uno de los temas más fuertes de toda la serie es el aborto. Kentaro no quiere seguir con el embarazo y quiere abortar, pues tiene una oportunidad muy importante en su trabajo y no puede descuidarla. Necesita la aprobación de Aki, la mujer con la que estuvo. Ella es solo una compañera pasajera con la que conecta; ambos saben sus prioridades, nada profundo como un amor pasional.

Aki accede a firmar el consentimiento, pero después de conversar con una compañera piensa: "¿No es esto una oportunidad? Tener un hijo y que todo el embarazo e incluso el parto lo tenga que pasar él y no yo..." Aki lo estaba pasando mal con su periodo, e incluso faltar una semana al trabajo para una operación era imposible. Tener un hijo en esas condiciones no sería opción, pero de repente ocurre lo del embarazo de Kentaro como un "milagro". Aki jamás ha tenido una familia amorosa; sus padres la juzgan constantemente por sus decisiones. No tiene el concepto de familia amorosa como Kentaro (que, aunque cree que su padre murió, su madre siempre lo apoyó y le enseñó que la familia se apoya).

El momento cumbre feminista llega cuando se vuelven a ver para firmar el consentimiento. Aki le dice a Kentaro que esto es una oportunidad y que incluso le podría abrir más puertas en el trabajo. Kentaro se enoja diciendo que eso suena como todos los hombres patanes. Y aquí está la clave: esa ES la realidad de muchas mujeres. Para los hombres, el embarazo es algo ajeno: si la mujer lo tiene o no, ellos simplemente firman el papel y ya, o incluso tratan de convencerla para tener al bebé sin ponerse a pensar en las consecuencias. Abortar marca a la mujer de diferentes maneras, y si lo tiene, tendrá que dejar de trabajar, sumar los síntomas, y después criar a los hijos 24/7, pues mayormente las que se ocupan de la crianza y el hogar son las mujeres. La serie invierte este privilegio y muestra el shock de Kentaro al ser él quien recibe ese "consejo" oportunista.


Y es que Aki no está siendo egoísta. Está diciendo en voz alta algo que muchas mujeres han pensado alguna vez. Ella sabe perfectamente lo que implica embarazarse. Durante la serie incluso vemos que una simple operación relacionada con su periodo ya pone en riesgo su estabilidad laboral porque faltar unos días al trabajo parece casi imposible. Entonces imaginen lo que significaría un embarazo completo. De repente aparece esta situación imposible donde quien tendrá que enfrentarse a todo eso será Kentaro.

La presión laboral y el "hombre proveedor"

Recuerdo perfecto la escena donde el jefe de Kentaro llama a tres empleados a cenar para platicar sobre el próximo trabajo. Uno de los trabajadores dice que se tiene que ir porque cuida a sus hijos, y Tanaba (ese típico hombre machista y sexista que cae mal) lo critica diciendo que suena bonito decir que cuidas a tus hijos, pero que no tienes ningún beneficio en el trabajo y pierdes oportunidades, y que el hombre es el que manda en la casa, no debería estar con sus hijos sino trabajando.

Cuando Kentaro se entera de que está embarazado, la pasa muy mal en el trabajo por los síntomas. Su jefe, ajeno a todo, le dice que se case pronto, porque "así solo un hombre puede funcionar". Esto es el patriarcado en estado puro. Al sistema le funciona que la mujer mantenga al hombre feliz: lavando, atendiendo, sirviendo, planchando, barriendo y entregando todo de sí misma, para que los hombres puedan trabajar con "mejor eficiencia" sin preocuparse del hogar. Lo que está insinuando es que un hombre puede dedicarse por completo a su trabajo porque existe una mujer haciendo todo el trabajo invisible. Cocinar, lavar, limpiar, planchar, organizar la casa, recordar citas médicas, cuidar a los hijos, resolver los problemas cotidianos. Todo ese trabajo sostiene a muchísimas familias y, sin embargo, casi nunca se reconoce como trabajo.

Cuando Kentaro empieza a ser dejado de lado por estar "enfermo", vive exactamente lo que viven las mujeres cuando piden permisos de maternidad o llegan embarazadas al trabajo: dejan de ser útiles, las desplazan y los hacen sentir innecesarias.

La comunidad y el alivio de no estar solo

De pronto surge la oportunidad y Kentaro se arriesga a ser el modelo de la publicidad. Recibe miradas y juicios, pero también encuentra a otros hombres como él. Se siente acompañado y decide no abortar. Aki acepta criar al niño, e incluso van juntos a las citas médicas donde le dicen el sexo del bebé. Deciden no casarse, aunque lo normal sería hacerlo... pero ¿Qué de normal hay en esta situación?

En una pequeña celebración por su ascenso, Kentaro se cruza con una compañera con la que se estaba viendo. Ella le dice que no tiene problemas con salir con padres solteros, pero con mamás sí. Eso es justamente lo que pasa en la vida real. Mientras los padres solteros son vistos como "héroes" o "papás luchones" y pueden tener parejas con total libertad, las madres solteras son juzgadas: "No, voy a tener que mantener a su hijo" o "¿Y quién va a querer a una mujer con un hijo?". La maternidad mancha, la paternidad engrandece. Esa es la hipocresía social que la serie retrata.

El amigo de Kentaro sufre un aborto espontáneo. Su esposa le dice que está aliviada porque a su hijo le hacían burla por tener un padre embarazado, aunque se siente culpable por sentir alivio mientras su marido está destrozado. Es una situación tan triste y contradictoria. Esto visibiliza el duelo masculino, pero también la presión social absurda que recae incluso sobre los hijos. Al final, ese amigo fue el primero con el que Kentaro pudo compartir su experiencia y sentirse acompañado.

El peso de la vergüenza y el legado paterno

Kentaro se entera de que su papá también fue un hombre embarazado, que en realidad está vivo, pero que abandonó a su hijo por la vergüenza, el asco que sentía de sí mismo y por cómo lo juzgaban. Kentaro logra pasar tiempo con él y se sintió muy lindo eso... aunque después su padre estafó a parte de la comunidad de hombres embarazados y por eso la prensa buscaba sin cesar a Kentaro.

El padre de Kentaro es el ejemplo perfecto de cómo el patriarcado castiga a los hombres que no encajan en la norma, pero también de cómo los hombres tienen el privilegio de huir. Las mujeres embarazadas no pueden "desaparecer" por vergüenza; tienen que cargar con el estigma y la crianza. Que Kentaro pueda conocer a su padre y sentir "lindura" a pesar del abandono contrasta con la realidad de muchos hijos e hijas de madres solteras, donde la ausencia paterna rara vez se resuelve con un reencuentro bonito.

Y aquí llega una de las frases que más me marcó. Tanabe (el machista de turno 😒) le dice a Kentaro que tiene suerte, que por decir cualquier cosa todos le dan la razón aunque sea algo obvio. Kentaro le responde que esa es la muestra de cuán ignoradas han sido las mujeres. Y Tanabe sentencia: "El embarazo ahora hace feminista a todos".

Pues claro que sí. Antes, el feminismo ni siquiera era un asunto que les importara, pero cuando lo sufres en carne propia puedes empezar a entender a las mujeres... aunque jamás completamente. Las mujeres llevan décadas hablando sobre discriminación laboral durante el embarazo, sobre la carga de la crianza, sobre comentarios machistas, sobre violencia obstétrica, sobre la falta de empatía y sobre todo lo que implica gestar un hijo. Pero muchas veces esas experiencias fueron minimizadas. En la serie basta con que un hombre viva exactamente lo mismo para que la sociedad empiece a prestarle atención. No porque el problema sea nuevo, sino porque ahora quien lo denuncia pertenece al grupo que históricamente ha tenido más voz.

Eso no significa que Kentaro entienda por completo lo que significa ser mujer. Nunca podrá hacerlo. Pero sí comprende una pequeña parte del peso que muchas han cargado durante generaciones.

El final y el manga

Pero bueno, todo se resolvió. Kentaro tuvo a su bebé, Aki tuvo que trabajar en Singapur, pero aún así pudieron hacer una dinámica que pudiera funcionar. Es un final esperanzador, pero no endulzado.

Por cierto, "El embarazo de Kentaro" tiene un manga. Me tomé el tiempo de leer algunos capítulos y la verdad no es igual a la serie; cambiaron muchas cosas, pero siento que lo hicieron bien. En el manga incluso tratan el embarazo adolescente: un joven tuvo relaciones con su novia sin importarle nada y sin tener ningún tipo de consideración por lo que podría pasar, pero el destino tenía otros planes y el embarazado fue él. El joven aborto y al mismo tiempo se dio cuenta de lo egoísta que fue con su novia, y que todo lo que él pasó, ella lo pudo haber pasado. Esa es, al final, la gran lección: la empatía no nace, se construye cuando te quitan los privilegios y te ponen en los zapatos (y en el cuerpo) del otro.

Reflexión final

Al final entendí que "El embarazo de Kentaro" nunca trató sobre un hombre embarazado. Trató sobre mujeres. Sobre todo aquello que muchas veces damos por sentado porque siempre ha recaído sobre ellas. Sobre cómo cambia la forma en que la sociedad te trata cuando eres tú quien está embarazado. Sobre las oportunidades laborales que desaparecen. Sobre la carga invisible de los cuidados. Sobre el doble estándar. Sobre la falta de empatía. Y sobre cómo muchas personas solo comienzan a escuchar cuando quien habla es un hombre.

No creo que la serie quiera decir que hombres y mujeres viven exactamente la misma realidad. Lo que hace es utilizar una situación imposible para obligarnos a mirar una realidad que sí existe. Nos recuerda que muchas de las dificultades del embarazo no provienen únicamente de los cambios físicos, sino de la manera en que la sociedad ha decidido tratar a quienes gestan.

Por eso siempre me da un poco de tristeza cuando alguien reduce esta serie a "la del hombre embarazado". Porque sí, esa es la premisa, pero nunca fue el mensaje. El verdadero mensaje es preguntarnos por qué necesitamos imaginar a un hombre viviendo estas situaciones para empezar a reconocer todo lo que las mujeres llevan diciendo desde hace tanto tiempo.

Así que ya saben, no vengan a decir que es solo una serie rara de Netflix. Es una crítica social disfrazada de comedia, y ojalá todos los hombres tuvieran que verla para entender aunque sea una pizca de lo que significa ser mujer en este mundo.

Buenoop, si llegaron hasta acá me gustaría saber su opinión o qué les gustaría que escribiera en mis siguientes entradas (Ya no tengo ideas 🥲). Los leo!

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