Hoy vengo a hablarles de algo que me pareció muy interesante. Últimamente el BL ha tenido muchísima visibilidad, aunque muchas veces no de la mejor manera. Sé que hay personas que tienen muchos prejuicios y creen que el yaoi es únicamente relaciones tóxicas o historias llenas de violencia. Sin embargo, creo que reducir todo un género a esos estereotipos es ignorar la enorme variedad de historias que existen. Al final, la ficción muchas veces nace del deseo de reflejar aspectos de la realidad, incluso cuando lo hace a través de mundos completamente inventados.
Todo esto comenzó por la entrada anterior que hice sobre "El embarazo de Kentaro". La serie podría considerarse un mpreg, ya que gira en torno al embarazo masculino. Después de analizarla un poco, recordé un chat story que había leído hace tiempo y que estaba ambientado en el omegaverse. Fue entonces cuando empecé a conectar varias ideas.
Lo curioso es que esto no nació en Japón ni en la industria profesional, sino en un foro de internet de Supernatural en 2010. Literalmente, una fan dejó una petición anónima en un kink meme de LiveJournal imaginando una sociedad basada en una pseudociencia errónea sobre los lobos (esa idea de que los lobos se dividen rígidamente en alfas dominantes y omegas sumisos). Y lo más irónico: los primeros protagonistas no fueron los personajes de la serie, sino los propios actores, Jared Padalecki como alfa y Jensen Ackles como omega. De ahí pasó a otros fandoms como Sherlock, Harry Potter y el K-pop, y luego, alrededor de 2013-2014, las mangakas japonesas y los creadores de manhwa coreanos lo adoptaron y lo refinaron estéticamente hasta convertirlo en el género comercial que conocemos hoy.
Es fascinante pensar que algo que empezó como un reto erótico anónimo en un foro de una serie estadounidense terminó convirtiéndose, diez años después, en una de las herramientas literarias más potentes de Asia para diseccionar dinámicas de poder, consentimiento y... bueno, ya llegaremos a eso.
En esa historia los omegas eran despreciados hasta un punto inhumano. Eran vistos únicamente como máquinas para tener hijos y, si por alguna razón no podían embarazarse, eran enviados a lugares donde solo existían para satisfacer a los alfas. Aunque el objetivo principal de la historia era el romance, había tantas situaciones de violencia, discriminación y deshumanización que me resultó imposible verla solo como una historia de amor.
Lloré muchísimo mientras la leía.
En cada capítulo sentía que no estaba viendo únicamente a un personaje ficticio; veía reflejadas experiencias que muchísimas mujeres han vivido a lo largo de la historia. Mujeres cuyo valor se reducía a su capacidad de tener hijos, mujeres obligadas a casarse, mujeres tratadas como propiedad, mujeres cuya autonomía sobre su propio cuerpo nunca fue respetada.
Y ahí fue cuando me dio el clic: si este mundo ficticio me está haciendo sentir todo esto, ¿qué vrg tiene que ver con el patriarcado de verdad?
Y ojo, no todas las historias son así. Hay unas que son el espejo perfecto de nuestra realidad y otras que solo quieren calentar el corazón (y otras cosas). Pero el omegaverse, como el yaoi clásico, nace de un impulso similar: crear un espacio donde las mujeres puedan explorar deseo, poder y romance sin las cadenas del mundo real. El yaoi de los 70 y 80, el del Grupo del 24, usaba cuerpos masculinos para huir del patriarcado porque en esa época el destino de casi toda mujer japonesa era casarse, ser ama de casa y subordinarse al esposo. Al leer o escribir sobre dos hombres, encontraban una relación donde no existía la desigualdad hombre-mujer. Era un espacio de fantasía donde los dos miembros de la pareja podían ser iguales, libres de las expectativas domésticas. El omegaverse lleva eso al extremo: convierte el patriarcado en biología para poder desmontarlo, o para jugar con él, o para explorar fantasías de entrega total sin la carga moral. "No es que yo quiera, es mi biología", y eso actúa como un desestresante psicológico frente a la represión sexual.
Desde una perspectiva feminista, el omegaverse puede entenderse de dos maneras. Por un lado, existen obras que simplemente reproducen estructuras patriarcales. Los alfas dominan, los omegas obedecen y la diferencia biológica sirve para justificar relaciones profundamente desiguales. En esos casos, el embarazo y la fertilidad se convierten en herramientas de control. Pero también existen historias que hacen exactamente lo contrario. Al colocar a personajes masculinos en una posición de vulnerabilidad, obligan al lector a reflexionar sobre experiencias que normalmente asociamos con las mujeres. De pronto, un hombre ficticio enfrenta discriminación por poder embarazarse, pierde autonomía sobre su cuerpo o es reducido únicamente a su función reproductiva. Es imposible no preguntarse por qué esas situaciones generan tanta empatía en la ficción cuando las mujeres las han denunciado durante tanto tiempo en la realidad.
Esa fue una de las razones por las que el omegaverse dejó de ser únicamente un género de entretenimiento para mí. Empecé leyéndolo por curiosidad, disfrutando del romance y de las dinámicas entre personajes. Sin embargo, con el tiempo descubrí que también podía ser una herramienta para reflexionar sobre el género, la reproducción, la desigualdad y, sobre todo, sobre la empatía.
Quizá por eso sigo pensando en la pregunta que me dejó "El embarazo de Kentaro". Si una historia logra que tantas personas comprendan el peso del embarazo, la discriminación o la falta de autonomía cuando quien lo vive es un hombre ficticio... ¿por qué seguimos necesitando ese tipo de historias para escuchar experiencias que las mujeres llevan contando desde hace siglos?
Eso sería todo de mi parte, sientanse libres de comentar ya que me encantaría saber su opinión o si les gustaría que escriba sobre un tema en especifico.
Me gustó la entrada, no se mucho sobre ello, pero está interesante cómo lo relacionas con cosas de la vida real. Me recomiendas algo para ver
ResponderBorrarDios. Mientras leía le entrada me sentía como el meme ese de "Esto si es cine". Me encanta tu análisis, la verdad es que yo consumo bastante BL, pero las historias Omega verse siempre me parecieron muy superficiales (igual los disfrutaba hasta cierto punto). Ósea, me dices que estas haciendo una serie o lo que sea de romance en una sociedad tan podrida como esa? podrías perfectamente hacer un thriller psicológico con todas las vivencias de los omegas. Me gustaria que se exploraran un poco mas los géneros en ese universo tan vasto.
ResponderBorrarPor cierto, amo tu blog <3
Creo que justamente lo más triste de todo es que esa sociedad tan “podrida” que vemos en el omegaverse no está tan alejada de la realidad como nos gustaría pensar. La otra vez vi un video en el que hablaban de cómo muchas personas creen que ser un Omega sería un sufrimiento en la vida real, pero, pensándolo un poco, toda persona con útero nació con la capacidad de vivir algunas de esas cosas que el omegaverse lleva al extremo.
BorrarA mí, en lo personal, me gusta muchísimo que exploren las posibilidades de las dinámicas del omegaverse. ¿Alfa x alfa? ¿Qué pasa cuando un Omega rechaza a su destinado? ¿Qué ocurre si alguien no encaja en los roles que se supone que debería cumplir? Hay demasiado que explorar como para que las autoras se queden únicamente con la estética de “hombre embarazado”.
Y muchas gracias por tomarte el tiempo de leer mi blog y dejarme un comentario así. Me hace muy feliz saber que te gusta ♡