jueves, 30 de julio de 2026

Omegaverse: la ficción como espejo

Holaaap
Hoy vengo a hablarles de algo que me pareció muy interesante. Últimamente el BL ha tenido muchísima visibilidad, aunque muchas veces no de la mejor manera. Sé que hay personas que tienen muchos prejuicios y creen que el yaoi es únicamente relaciones tóxicas o historias llenas de violencia. Sin embargo, creo que reducir todo un género a esos estereotipos es ignorar la enorme variedad de historias que existen. Al final, la ficción muchas veces nace del deseo de reflejar aspectos de la realidad, incluso cuando lo hace a través de mundos completamente inventados.

Todo esto comenzó por la entrada anterior que hice sobre "El embarazo de Kentaro". La serie podría considerarse un mpreg, ya que gira en torno al embarazo masculino. Después de analizarla un poco, recordé un chat story que había leído hace tiempo y que estaba ambientado en el omegaverse. Fue entonces cuando empecé a conectar varias ideas.

Para quienes no estén familiarizados con el término, el omegaverse es un subgénero de ficción especulativa que surgió dentro del fandom y que después se popularizó en novelas, mangas, manhwas y fanfictions, especialmente dentro del Boys' Love. Básicamente, te inventan que los humanos se dividen en tres castas biológicas: los alfas mandan, los betas son el resto y los omegas... pues los omegas son los que la sufren. Cada grupo tiene características físicas, sociales y reproductivas diferentes, y dentro de este universo es muy común encontrar el mpreg (embarazo masculino), porque los omegas tienen la capacidad ficticia de gestar.

Lo curioso es que esto no nació en Japón ni en la industria profesional, sino en un foro de internet de Supernatural en 2010. Literalmente, una fan dejó una petición anónima en un kink meme de LiveJournal imaginando una sociedad basada en una pseudociencia errónea sobre los lobos (esa idea de que los lobos se dividen rígidamente en alfas dominantes y omegas sumisos). Y lo más irónico: los primeros protagonistas no fueron los personajes de la serie, sino los propios actores, Jared Padalecki como alfa y Jensen Ackles como omega. De ahí pasó a otros fandoms como Sherlock, Harry Potter y el K-pop, y luego, alrededor de 2013-2014, las mangakas japonesas y los creadores de manhwa coreanos lo adoptaron y lo refinaron estéticamente hasta convertirlo en el género comercial que conocemos hoy.

Es fascinante pensar que algo que empezó como un reto erótico anónimo en un foro de una serie estadounidense terminó convirtiéndose, diez años después, en una de las herramientas literarias más potentes de Asia para diseccionar dinámicas de poder, consentimiento y... bueno, ya llegaremos a eso.

Pero fue un chat story en particular el que realmente cambió mi forma de ver el omegaverse.

En esa historia los omegas eran despreciados hasta un punto inhumano. Eran vistos únicamente como máquinas para tener hijos y, si por alguna razón no podían embarazarse, eran enviados a lugares donde solo existían para satisfacer a los alfas. Aunque el objetivo principal de la historia era el romance, había tantas situaciones de violencia, discriminación y deshumanización que me resultó imposible verla solo como una historia de amor.

Lloré muchísimo mientras la leía.

En cada capítulo sentía que no estaba viendo únicamente a un personaje ficticio; veía reflejadas experiencias que muchísimas mujeres han vivido a lo largo de la historia. Mujeres cuyo valor se reducía a su capacidad de tener hijos, mujeres obligadas a casarse, mujeres tratadas como propiedad, mujeres cuya autonomía sobre su propio cuerpo nunca fue respetada.

Y ahí fue cuando me dio el clic: si este mundo ficticio me está haciendo sentir todo esto, ¿qué vrg tiene que ver con el patriarcado de verdad?

Mientras más lo pensaba, más similitudes encontraba. En muchas historias los omegas ocupan el lugar más vulnerable de la sociedad. Son controlados por su biología, su capacidad reproductiva determina su valor y existen normas que limitan su libertad. Eso no es ficción, eso es historia. Durante siglos, la reproducción, el matrimonio y la maternidad fueron utilizados para justificar que las mujeres tuvieran menos derechos y menos autonomía. El omegaverse agarra esas estructuras y las vuelve "biología" dentro de la ficción: los alfas tienen el poder político, la agresividad física y el control reproductivo (el instinto, la voz de mando, los nudos); los omegas son reducidos socialmente a su capacidad reproductiva, sufren discriminación laboral, dependen de su celo y están atados a un "lazo" que metafóricamente funciona como el matrimonio indisoluble de la antigüedad.

Y ojo, no todas las historias son así. Hay unas que son el espejo perfecto de nuestra realidad y otras que solo quieren calentar el corazón (y otras cosas). Pero el omegaverse, como el yaoi clásico, nace de un impulso similar: crear un espacio donde las mujeres puedan explorar deseo, poder y romance sin las cadenas del mundo real. El yaoi de los 70 y 80, el del Grupo del 24, usaba cuerpos masculinos para huir del patriarcado porque en esa época el destino de casi toda mujer japonesa era casarse, ser ama de casa y subordinarse al esposo. Al leer o escribir sobre dos hombres, encontraban una relación donde no existía la desigualdad hombre-mujer. Era un espacio de fantasía donde los dos miembros de la pareja podían ser iguales, libres de las expectativas domésticas. El omegaverse lleva eso al extremo: convierte el patriarcado en biología para poder desmontarlo, o para jugar con él, o para explorar fantasías de entrega total sin la carga moral. "No es que yo quiera, es mi biología", y eso actúa como un desestresante psicológico frente a la represión sexual.

Pero aquí viene el debate actual, y es importante mencionarlo porque sé que hay mucha polémica alrededor. Hoy en día, muchas fans usan BL como el único término "correcto" y ven la palabra yaoi con rechazo, asociándola erróneamente con algo anticuado, problemático o puramente fetichista. Las plataformas oficiales usan exclusivamente BL porque suena más amigable y comercial, y las nuevas generaciones no conocen el origen del yaoi como un movimiento de autoexpresión de fans. Exigirle al yaoi de los 80 o 90 que sea un reflejo fiel de la realidad de los hombres homosexuales en Japón es un anacronismo (error o elemento que no corresponde a la época en la que se presenta). El yaoi clásico no prometió representación; nació como una fantasía comercial y artística, no como activismo por los derechos civiles. En Japón existe el género gei-comi (manga creado por y para hombres homosexuales) que sí busca representar su realidad. El yaoi y el BL siempre fueron un mercado distinto con reglas de fantasía propias. Y eso no significa que no haya espacio para la representación real hoy en día: hay autores contemporáneos, muchos de ellos de la comunidad LGBT+, que están usando el BL para tratar temas como la salida del clóset, la homofobia familiar o la salud mental. Ambos espacios pueden coexistir sin que uno intente borrar la historia del otro.

Desde una perspectiva feminista, el omegaverse puede entenderse de dos maneras. Por un lado, existen obras que simplemente reproducen estructuras patriarcales. Los alfas dominan, los omegas obedecen y la diferencia biológica sirve para justificar relaciones profundamente desiguales. En esos casos, el embarazo y la fertilidad se convierten en herramientas de control. Pero también existen historias que hacen exactamente lo contrario. Al colocar a personajes masculinos en una posición de vulnerabilidad, obligan al lector a reflexionar sobre experiencias que normalmente asociamos con las mujeres. De pronto, un hombre ficticio enfrenta discriminación por poder embarazarse, pierde autonomía sobre su cuerpo o es reducido únicamente a su función reproductiva. Es imposible no preguntarse por qué esas situaciones generan tanta empatía en la ficción cuando las mujeres las han denunciado durante tanto tiempo en la realidad.

No creo que todo el omegaverse sea automáticamente feminista o sea meramente patriarcal, y ojo, decir eso sería polémico y además falso. Hay historias que solo utilizan estas dinámicas como un recurso romántico y otras que incluso romantizan relaciones abusivas. Pero también existen obras que aprovechan este universo para cuestionar cómo funcionan las jerarquías, la discriminación y el poder cuando una sociedad decide que la biología determina el valor de una persona. Y eso, al menos, te da para pensar.

Esa fue una de las razones por las que el omegaverse dejó de ser únicamente un género de entretenimiento para mí. Empecé leyéndolo por curiosidad, disfrutando del romance y de las dinámicas entre personajes. Sin embargo, con el tiempo descubrí que también podía ser una herramienta para reflexionar sobre el género, la reproducción, la desigualdad y, sobre todo, sobre la empatía.

Quizá por eso sigo pensando en la pregunta que me dejó "El embarazo de Kentaro". Si una historia logra que tantas personas comprendan el peso del embarazo, la discriminación o la falta de autonomía cuando quien lo vive es un hombre ficticio... ¿por qué seguimos necesitando ese tipo de historias para escuchar experiencias que las mujeres llevan contando desde hace siglos?

Así que ya saben, la próxima vez que alguien diga que el omegaverse es solo pornografía rara, pueden soltarle que es (a veces 🤨), en realidad, un espejo deformado de las estructuras de poder que seguimos arrastrando. Pero eso ya es cosa de cada quien.

Eso sería todo de mi parte, sientanse libres de comentar ya que me encantaría saber su opinión o si les gustaría que escriba sobre un tema en especifico. 


3 comentarios:

  1. Me gustó la entrada, no se mucho sobre ello, pero está interesante cómo lo relacionas con cosas de la vida real. Me recomiendas algo para ver

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  2. Dios. Mientras leía le entrada me sentía como el meme ese de "Esto si es cine". Me encanta tu análisis, la verdad es que yo consumo bastante BL, pero las historias Omega verse siempre me parecieron muy superficiales (igual los disfrutaba hasta cierto punto). Ósea, me dices que estas haciendo una serie o lo que sea de romance en una sociedad tan podrida como esa? podrías perfectamente hacer un thriller psicológico con todas las vivencias de los omegas. Me gustaria que se exploraran un poco mas los géneros en ese universo tan vasto.
    Por cierto, amo tu blog <3

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    1. Creo que justamente lo más triste de todo es que esa sociedad tan “podrida” que vemos en el omegaverse no está tan alejada de la realidad como nos gustaría pensar. La otra vez vi un video en el que hablaban de cómo muchas personas creen que ser un Omega sería un sufrimiento en la vida real, pero, pensándolo un poco, toda persona con útero nació con la capacidad de vivir algunas de esas cosas que el omegaverse lleva al extremo.

      A mí, en lo personal, me gusta muchísimo que exploren las posibilidades de las dinámicas del omegaverse. ¿Alfa x alfa? ¿Qué pasa cuando un Omega rechaza a su destinado? ¿Qué ocurre si alguien no encaja en los roles que se supone que debería cumplir? Hay demasiado que explorar como para que las autoras se queden únicamente con la estética de “hombre embarazado”.

      Y muchas gracias por tomarte el tiempo de leer mi blog y dejarme un comentario así. Me hace muy feliz saber que te gusta ♡

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